Con el reciente boom que está teniendo lugar en los últimos años de mandar a los adolescentes a cursar un año académico ESO o bachillerato al extranjero, muchos padres están interesados en poner esta experiencia en la vida de sus hijos para potenciar su formación.

Pero no es una decisión fácil y hay muchas dudas al respecto. Incógnitas, incertidumbre y una pregunta que se hacen de forma muy común ¿Está mi hijo preparado para estudiar un año en el extranjero?

¿Cómo sé si mi hijo está preparado para estudiar en el extranjero?

El crecimiento de los hijos sucede de una forma tan progresiva y rápida en el tiempo, que a veces no tenemos la percepción correcta de cuando nuestro hijo tiene la madurez suficiente para afrontar retos por si mismo.

Estudiar en el extranjero es un reto mayúsculo, sobre todo cuando elegimos destinos para estudiar un año escolar en Canadá o Estados Unidos, donde por distancia no hay vuelta atrás , y por lo tanto, debemos calibrar bien si nuestro hijo está preparado.

Hay algunas situaciones que pueden darnos mayor seguridad de dicha preparación:

  • Buenas notas en el colegio: Esto desprende que cierta responsabilidad en su carácter. Sacar buenas notas es sinónimo de llevar una rutina de trabajo correcta y que sin duda es indicativo de que está preparado para afrontar responsabilidades sin la presencia de sus padres.
  • Cada vez resuelve más problemas por su propia cuenta: Esto es un aspecto madurativo constante y que no termina en la edad adolescente. Los hijos en tempranas edades piden ayuda a los padres para absolutamente todo, pero poco a poco, van resolviendo ellos mismos las situaciones que les plantea la vida.
  • Buena conducta: Cuando una persona se porta bien y no tiende a la agresividad, denota cierto equilibrio psicológico. Hay que tener en cuenta que en los programas para estudiar en el extranjero, el alojamiento se produce en una familia de acogida y por lo tanto la convivencia debe ser buena, esto empieza en una buena conducta.
  • Dotes sociales: El adolescente debe tener capacidad para llevarse bien con gente fuera de su entorno más cercano de amigos y familia. Si conecta bien con la gente y se abre para expandir su círculo de amistades, es una buena señal de cara a estudiar en el extranjero, donde en un principio, empezará solo.

Consejos para preparar a los hijos para estudiar en el extranjero

Ya que hemos decidido que nuestro hijo está preparado para vivir dicha aventura, el siguiente paso será prepararlo psicológicamente para que se cumplan los objetivos del año escolar en el extranjero y no acabe afectando para mal dicha experiencia que debe ser enriquecedora y feliz. Desde la agencia especializada en programas de estudio en el extranjero ESOenUSA, nos dan algunos consejos:

Previsión: Es una decisión que se debe tomar con tiempo y no a última hora. Con tiempo se podrá preparar bien al hijo y él podrá hacerse a la idea poco a poco, sin presión y con la mentalización que requiere una experiencia de este tipo.

Potenciar el idioma: El idioma será fundamental en su nuevo destino, y aprenderlo bien es uno de los objetivos principales, pero para poder desenvolverse bien debe tener una buena base del idioma. Por ello, hay que hacer mucho hincapié en el aprendizaje del idioma meses antes de comenzar el curso escolar en el extranjero.

Fomentar las actividades lejos de los padres:  Los campamentos de verano, las excursiones de varios días, o el simple hecho de pasar un fin de semana en casa de algún amigo, pueden ser pequeñas experiencia previas que dotarán al adolescente de herramientas para afrontar todo un curso escolar en el extranjero.

Viajar: Los padres deben hacer el esfuerzo de viajar en los meses antes del comienzo del año escolar en el extranjero. Ya sean viajes cercanos o viajes al extranjero (recomendable hacer alguno de este tipo al menos). El hecho de viajar le acostumbrará al funcionamiento de aeropuertos, conocer lugares nuevos, utilizar transporte público en un sitio nuevo, etc…

Positividad: Los padres deben transmitir positividad en todo momento, recordándoles todo lo bueno que le va a aportar ese año fuera de casa: lugares nuevos, experiencias, amigos nuevos, diversión, deporte, cultura, etc… Todo siempre en un tono de positividad.

Apoyo constante:  Los hijos no deben sentirse con falta de apoyo en ningún momento. Siempre hay que mostrar el hecho de estar presentes sin agobiar la vida del adolescente. Breve pero constante, así debe ser la comunicación.