En una sociedad tan urbana como la nuestra, en la que cada vez hay menos espacio en las ciudades para los espacios verdes y naturales, nos alejamos cada vez más del entorno natural y al mismo tiempo sentimos la necesidad de recuperar nuestra conexión y relación ancestral e innata con la naturaleza. De hecho, se ha desmostrado que el contacto con la naturaleza es esencial para el desarrollo psicológico del ser humano. En consecuencia, se han desarrollado muchas teorías a favor de la biofilia y sus muchos beneficios para las personas.

¿Qué es la biofília?

En primer lugar esta palabra, tiene como significado «el amor por lo vivo y la vida». De forma más sencilla, se define como el sentido de conexión con la naturaleza y otras formas de vida, que tiene carácter innato en el ser humano. Es productos de la evolución del hombre y la necesidad de supervivencia de este, que hace que el contacto con la naturaleza sea necesario para ello. La principal teoría de la biofília, establecida por Edwar O. Wilson en 1984, habla de cómo los millones de años de evolución y relación del Homo Sapiens con la naturaleza, han hecho que ahora sintamos una necesidad emocional el poder estar en contacto con la naturaleza y otros seres vivos, ya sea con plantas o con animales. De hecho, esta necesidad es tan imperante como la de entablar relación y comunicación con otras personas y socializar.

En consecuencia, de la misma forma que nos sentimos bien cuando nos relacionamos y socializamos con otras personas, también sentimos satisfacción e, incluso, encontramos paz cuando nos encontramos frente al mar o en la tranquilidad de un bosque, o incluso estando con nuestras mascotas.

¿Cómo podemos potenciar la biofilia?

Una de las mejores formas de potenciar la biofilia para sentirnos mejor con nosotros mismos es por medio de las plantas. Tal como nos aconseja en Agrojardín, rodearnos de plantas y flores en nuestro hogar es un buen comienzo. Ya sea en la terraza, jardín o en el interior de nuestro salón. Está demostrado que su presencia nos relaja ya que su perfume tiene efectos relajantes en las mentes de las personas. Una opción para incentivarlo más aún es la de diseñar los espacios de tu casa en función a las plantas, siendo estas los elementos principales de tu casa y la decoración.

Para llevarlo a cabo, hay que elegir las plantas adecuadas. No vale cualquiera. Para ello, además de tener en cuenta si son aptas para interior o exterior, debemos prestar atención a aspectos como el color y el olor, por ejemplo. Cada tipo de planta nos provoca distintas emociones. En consecuencia, debemos elegir aquellas con las que se consiga tanto el ambiente como el estado de ánimo, que pretendemos alcanzar. La mejor forma de averiguarlo, es por medio del olor, tacto y vista. Por lo que, lo más aconsejable es ir a un vivero.

No debemos olvidarnos de las dimensiones, tanto de la planta como de nuestro espacio disponible. De esta forma, adapta el tamaño de las plantas al de tu salón, cocina, recibidor… Juega con las alturas, si tienes poco espacio. Utiliza plantas colgantes o jardines verticales, que tan de moda están en los últimos años.