Muy pronto comenzará la temporada de baño en nuestras piscinas. Época en la que todos disfrutamos mucho, sobretodo los más pequeños, que pasan horas y horas jugando con los amigos, dándose chapuzones, ahogadillas y tirándose una y otra vez de bomba y otros miles de estilos de lanzamiento de piscina. Tras varias horas en remojo, es habitual que nuestros hijos e, incluso, nosotros mismos salgamos de la piscina con los ojos enrojecidos e irritados. ¿Sabes cuál es el motivo de los ojos irritados al salir de la piscina? A continuación te lo detallamos.

¿Por qué tenemos los ojos rojos al salir de la piscina?

El motivo principal y más frecuente es que nuestros ojos se ven afectados por el cloro que contiene el agua de las piscinas. El cloro es un elemento químico que ayuda a mantener el agua limpia y ejerce de barrera frente a infecciones. Esto se debe a sus propiedades desinfectantes y decolorantes. Pero estas propiedades, que pueden ser muy buenas en lo que se refiere a higiene y desinfección, pueden tener sus efectos negativos, provocando irritaciones en nuestros ojos, vías respiratorias y piel.

Si el agua de las piscinas está correctamente tratada y con una correcta desinfección, los usuarios no deberían sufrir este tipo de molestias. No obstante, en ocasiones, el agua de las piscinas puede contener agentes contaminantes que proceden de los propios bañistas, como por ejemplo el sudor, saliva, orinas o productos cosméticos como los protectores solares. Todos ellos acaban afectando al bienestar de nuestros ojos. En consecuencia, lo mejor es lavarse antes y después de nuestro baño en la piscina.

niiña baño piscina

¿Cómo evitar los ojos rojos después de la piscina?

Una de las mejores formas de evitar el enrojecimiento de ojos cuando estamos en la piscina, es usando gafas acuáticas que nos protegerán de los elementos desinfectantes que nos provocan dicha irritación a causa de reacción alérgica en la conjuntiva -la capa exterior que recubre la parte externa del ojo y el interior del párpado. Si no contamos con este tipo de gafas, la alternativa es cerrar los ojos cada vez que vayamos a sumergir la cabeza en el agua y esperar unos segundos antes de abrirlos cuando ya estemos en el exterior.

Evitar usar lentillas en las zonas de baño también es esencial para evitar los ojos rojos e irritados.

Por otra parte, existen otros recursos y alternativas al cloro de las piscinas, que son menos agresivas para nuestros ojos e igual de eficaces en cuanto a desinfección del agua. Es el caso de los sistemas de cloración salina de Tienda-Piscinas. Un método de tratamiento del agua de las piscinas en el que el cloro se obtiene directamente del agua por medio de un proceso electrolítico (el sistema genera cloro químicamente puro, Cl2, a partir de los cloruros presentes en al agua).

La cloración salina para piscinas es muy beneficiosa, ya que evita el uso de productos químicos añadidos y se adapta al estado del agua, proporcionándole una calidad superior, respecto a la cloración convencional. Además, Tras una vez finalizado el proceso de desinfección y oxidación, el cloro generado vuelve a transformarse en sal en el vaso de la piscina.

¿Qué consecuencias puede tener el cloro de la piscina en nuestros ojos?

Principalmente, el cloro puede producirnos irritación de ojos. Sin embargo, los baños en ciertas piscinas pueden provocarnos otras afecciones como las infecciones bacterianas. Ciertas bacterias como las clamidias no son eliminadas por el cloro, lo cual puede provocar conjuntivitis ocular. Aunque ésta también puede ser provocada por virus como el adenovirus y el virus del herpes.

niño ojos irritados

De la misma forma, pero con menor gravedad, el cloro en los ojos puede provocarnos fotofobia o excesiva sensibilidad a la luz y molestias al mantener los ojos abiertos, síntomas que suelen desaparecer pasados algunos minutos u horas. No obstante, es necesario prestar atención a esto, para controlar que la exposición al cloro no ha sido muy larga y pueda producir una conjuntivitis alérgica, como consecuencia de la irritación e inflamación de la conjuntiva del ojo